No te das cuenta cómo pasa, que a pesar de tu insolencia, de tu angustiosa forma de ser, pareciera que te comprendo y me comprendes, nuestras personalidades son bien distintas y aún así me parece tan grandiosa la osadía a que me caigas tan bien. No lo pensé, eres la odiosa del grupo, la que no se calla y éso te hace más interesante ante la vaga perspectiva de mis pupilas. Casi como un objeto de estudio y sin perder mi paciencia y positivismo me fui acercando, mientras que a todos les hace falta un mantra mágico para soportarte, a mí me encanta escuchar tus largas ocurrencias, con un afán inexorable, porque sé que al final de tantos pleonasmos y reiteraciones habrá algo contundente que escuchar (en la mayoría de los casos).
Esta canción me recuerda a vos:
Tu personalidad me recuerda a la floja de mi perra, aunque tarde mucho en demostrarlo y cuando lo haga sólo se mueva unos centímetros, me ha llenado de la paciencia que no solía tener y me constituye como una mejor persona, quizá sea éso lo que haga que te aprecie más. No sé bien que sea pero debo admitir que me he encariñado contigo.
Tal vez estas palabras escritas de tan rebusnosa forma, no expliquen bien que te extrañamente te quiero, pero es lo mejor que puedo hacer. El gusto es tuyo y mío Grecia.



